Mi bebé no duerme en la cuna: La cuna de pinchos

Llega la noche, vuestro bebé os ha tenido todo el día ocupados y estáis cansados. La mamá le da el pecho. El papá le baña para dejarle relajadito. Lo único que queréis es que se duerma y descansar un poco. Le tenéis cogido en brazos durante 10 minutos y parece que cierra los ojos y se duerme como un angelito. Es hora de llevarle a la cuna…

Os acercáis sigilosos, con la luz casi totalmente apagada, sin hacer ruido, casi deslizando su cuerpo. El papá le cambia de postura para que en el momento de dejarlo en la cuna vuestro hijo no lo note. Un último bamboleo en los brazos para asegurarte de que está completamente dormido. Comienzas a realizar la maniobra de acercamiento y descenso a la cuna. Lento, muy lento. Que el bebé no note el descenso. Pegas su carita en la tuya para que note el contacto.

Ya lo tienes, casi está, lo apoyas muy suavemente en la cuna. Lo envuelves bien con las mantas, para que se sienta protegido. Parece que todo ha ido perfecto. Te separas muy lentamente de él, dejando la mano sobre su tripita para que siga notándote. ¡Ya lo tienes! Te separas sigilosamente y miras a la cama pensando que caerás rendido sobre ella. Ni te apetece ponerte el pijama. Todo está tranquilo y os metéis en la cama…

De repente, sin previo aviso y como si el bebé estuviera pasándolo realmente mal, empieza a llorar. Rompe en lágrimas. Un lloro profundo, duro, casi desgarrado. Pegáis un salto de la cama. La madre resopla y se resigna. El padre raudo acude a por el niño. No le ocurre nada malo. Rastrea con la mirada cualquier posible problema del bebé pero no encuentra nada. El bebé sigue llorando desesperadamente. Piensa en dejarle un poco llorando pero el corazón se le rompe y le coge para calmarlo.

A partir de aquí la noche es una repetición de este mismo suceso una y otra vez…

Si has sido madre o padre hace poco, seguro que esta pequeña historia te resulta familiar. ¿Qué ocurre? ¿Qué estás haciendo mal? ¿Le ocurre algo a tu bebé?

Esto es lo que se denomina el síndrome de la cuna de pinchos. Es totalmente normal. No desesperes. ¿Has probado alguna vez a dejar un hábito con el que llevas mucho tiempo? ¿Has probado alguna vez a dejarte de morder las uñas? ¿Has probado alguna vez a empezar a comer sano? ¿Has probado alguna vez a empezar a ir al gimnasio? ¿Has dejado de fumar?

Pues tu bebé tiene esa misma sensación. Tu bebé ha estado nueve meses en la tripa y en contacto directo contigo y ahora no quiere separarse. Se siente seguro a tu lado. Es tan indefenso que sus sistemas naturales de defensa saltan cuando se queda sólo. Hay personas que recomiendan que es mejor dejarles llorar. Nuestra opinión es que el bebé necesita sentirse protegido y lo mejor es consolarle cuando llora, aunque sea sacrificado.

Aún así, algunos consejos para vencer el síndrome de la cuna con pinchos son:

  • Envuelve a tu bebé antes de dejarlo en la cuna. Puedes usar algún arrullo para bebé como los nuestros.
  • Báñale y dale una toma antes de acostarlo
  • Ten la cuna lo más cerca de tu cama
  • Consuélale siempre que lo necesite
  • Ten paciencia. El bebé necesita regular sus ciclos de sueño.

Y, ante todo, disfruta del camino. No esté siempre pensando: “a ver si se pasa ya….”. Porque te perderás los detalles y la emoción de ver crecer a tu bebé.

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